Mazatlán en el Siglo XIX: Epicentro comercial que marcó época

En el siglo XIX, Mazatlán, lejos de ser solo un destino turístico de playa, emergió como un destacado centro comercial en la costa del Pacífico mexicano. En 1846, albergaba once casas comerciales cruciales, incluyendo francesas, norteamericanas, españolas y alemanas, según revela el historiador Arturo Román Alarcón.

El auge internacional de Mazatlán se desencadenó alrededor de 1840, coincidiendo con el surgimiento del puerto de San Francisco, Estados Unidos. Comerciantes extranjeros, principalmente estadounidenses y europeos, vieron en esta región una oportunidad para abastecer a una población en crecimiento con productos de lujo y tecnología de vanguardia.

La diversidad de casas comerciales aumentó significativamente, llegando a 34 en 1874, con algunas de primera clase como Echeguren Hermanos y Melchers Sucesores. Productos como tela de algodón, vinos, herramientas y más se importaron, impulsando una actividad comercial vital. Los barcos extranjeros, predominantemente ingleses y estadounidenses, contribuyeron a este florecimiento.

Mazatlán se destacó al abastecer mercancías a estados circundantes y regiones del interior del país. Las casas comerciales establecidas, muchas de ellas sociedades mercantiles, jugaban un papel crucial en esta red comercial.

El historiador señala el declive de la influencia extranjera en Mazatlán a medida que otros puertos en el Pacífico ganaban importancia y la introducción de ferrocarriles cambiaba el panorama comercial. A pesar de su eventual disminución, el legado de Mazatlán como un epicentro comercial del siglo XIX sigue siendo fundamental para comprender su evolución.