Jorge Antonio, el joven que salvó a un hombre de morir electrocutado

En Mazatlán todos hablan del «héroe sin capa», el joven que arriesgó su vida ya que no dudó en subirse a un poste de luz para auxiliar y bajar a un hombre que sufría una descarga eléctrica,  pero también, todos se preguntan ¿Quién es él?, ¿Cómo pasó el incidente y ¿cómo fue el rescate?.

El viernes 7 de julio,  todo parecía normal, Jorge se dirigía al trabajo, por la calle se escuchaba mucho ruido, entre esos sonidos, sus oídos escucharon un golpe muy fuerte,  pensó, —es de la obra que están realizando por aquí cerca— siguió pedaleando su bicicleta.

Sobre la carretera Internacional, pasando el semáforo de la avenida Insurgentes,  frente a la colonial López Mateos en Mazatlán, se escuchó un grito desgarrador, desesperante, de esos que más allá de meterse a los oídos, se te mete al alma.

Jorge Antonio Ubario Velázquez, de 31 años de edad, de Aguascalientes, que desde hace 15 años radica en el puerto, platicó para Luz Noticias la experiencia que vivió.

Aunque no es la primera vez que ayuda a las personas, sin duda, poner a salvo al barón que fue electrocutado, es de los momentos más satisfactorios de su vida, por ahora.

«Pasando el semáforo de la Insurgentes escuché un ruido muy fuerte, pero como había obras ahí cerca, pensé que pudo haber sido una maquina, no le tomé impotencia y seguí camino al trabajo. Justamente cuando pasé por el lugar de los hechos escuché a la persona, no la miré, la escuché cuando gritó con mucha desesperación que lo ayudarán», expresó.

El grito escalofriante que Jorge escuchó hizo que volteara al cielo para ver a una persona de sexo masculino colgada de un poste de luz y a punto de morir electrocutado por recibir la descarga de cables de alta tensión.

Al verlo y escucharlo suplicando ayuda, rápidamente se bajó de su bicicleta, desesperado tiró al piso su mochila donde llevaba sus pertenencias,  no dudo ni un momento en subir al poste del luz.

«En ese momento voltee para todos lados, miré la escalera, y lo miré colgado y dije — ¡ay güey!, esa fue mi reacción y tiré todo lo que traía encima, mochila, cartera, teléfono y cargador, no me dió ni tiempo de pensar, cuando menos pensé ya estaba ahí arriba», platicó.

La sangre corría por el rostro del lesionado, que hasta el momento se sabe es trabajador de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Su brazo izquierdo estaba completamente calcinado; fue en ese momento cuando Jorge sintió miedo, le temblaban las piernas, pero se encomendó a Dios y siguió en la lucha por ayudar a quien se debatía entre la vida y la muerte.

«Al subir, le miré sangre escurriendo en la cara y me asuste, el traía su mano izquierda quemada. Se arrimó más gente y estuvieron ahí apoyando. Primeramente sentí la angustia de ver al señor, en seguida el instinto de ayudar, dije, tengo que hacer algo, no lo podía dejar ahí solo, ya que estaba arriba me empezaron a temblar las piernas, pero ya estaba arriba y que sea lo que Dios quiera», narró.

En su desesperación, Jorge perdió la noción del tiempo, su prioridad era ayudar; lo que hacía era sostener el cuerpo del lesionado con una cuerda, buscando la manera de sacarlo y con ello evitar que recibiera más descargas electrónicas.

El reloj caminaba lento, después de varios minutos de haber pedido el apoyo vía telefónica a los cuerpos de emergencia, finalmente llegaron ambulancias, bomberos y otras corporación de seguridad a resguardar la zona.

Jorge se bajó por la misma escalera en la que subió para auxiliar al herido; dejó que los paramédicos hicieran su labor.

Una vez que bajaron al varón con severas lesiones y quemaduras en su cuerpo, antes de trasladarlo al hospital, Jorge con su camisa de resaque color blanco salpicada de sangre, lo abrazó y le susurrando al oído «Todo va a estar bien, Dios te dió una segunda oportunidad de vida».

«El señor a cada rato me repetía que le hablara a la comisión y que no tocara los cables porque todavía tenían corriente y nos podíamos electrocutar los dos. Primeramente lo que más alegría me da es que pude ver al señor abajo, lo abracé y le dije que todo iba a estar bien, que Dios le dio una segunda oportunidad, yo lo que hice fue de corazón», expresó Jorge

Jorge «El héroe sin capa», por ahora se encuentra intranquilo, pues asegura no saber nada sobre el estado de salud de la personas que auxilió el pasado viernes, ni siquiera su nombre; espera volver a verlo, para platicar esta experiencia que vivieron juntos.

Ahora siente una gran satisfacción de saber que Dios lo mandó por el camino correcto, a la hora exacta, y gracias a eso puedo hacer su obra de caridad del día, salvando una vida.

Jorge Antonio Urbario Velázquez es originario de Aguascalientes, tiene 31 años de edad, desde  hace15 años radica en el puerto de Mazatlán y a sus 12 años inicio a trabajar en la gran labor de la construcción.

Sin duda, el joven tiene un alma de ángel, ya que  en su trabajo y al recorrer todos los días las calles en su bicicleta para trasladarse a su trabajo, se encuentra con situaciones que enfrentan otras personas, él sin pensarlo se acerca a brinda ayuda sin esperar nada a cambio.

Finalmente expresó para Luz Noticias que a él le gustaría capacitarse y tener mayor  experiencia en brindar primeros auxilios, para cuando Dios lo guíe por caminos y situaciones difíciles, pueda intervenir no solo con el corazón, sino también con conocimiento.